Esas "extrañas cosas"
Jerusalén.
Mi querida niña:
En este, un poco loco y atropellado, intento de contagiarte mi tesoro notarás que abuso de algunas expresiones. Por ejemplo: «Esas extrañas cosas que nos ocurren todos los días.» Es un defecto muy propio y comprensible en aquellos que estamos convencidos de algo. Disculpa, una vez más, a este viejo luchador.
De todas formas, a la vista de las asombrosas circunstancias que rodearon mi primer encuentro con Hayyim, y conforme vayas sabiendo de otras anécdotas, tendrás que reconocer que hay motivos para insistir.
Este capítulo -el de las «extrañas cosas»-, además de cerrar el círculo de lo que trato de comunicarte, se presenta como el más cercano y fácil de tocar con las manos. Como recordarás, y aprovecho para refrescarte la memoria, la «película» que deseo que «veas» consta, digámoslo así, de tres bloques principales:
1. La Providencia existe y actúa físicamente.1
2. Descubrirlo es cuestión de «vista».
3. Son esas extrañas cosas que nos ocurren todos los días el mejor laboratorio donde comprobarlo.
Así de simple y fascinante.
Y te recomiendo que investigues el capítulo de las «extrañas cosas», porque, como irás viendo, son el pan nuestro de cada día. De las otras, las anécdotas extrañas, olvídate por el momento.
¿Qué quiero decir? Sencillísimo: por lo que llevo aprendiendo, deduzco que la Providencia dedica más horas a los asuntos domésticos y de poca monta que a las situaciones límite o de vida o muerte.
¿Chocante?
Todos tenemos la equivocada idea de que la Providencia es un artículo de lujo. Algo así como un teléfono secreto, que sólo aparece en las agendas de los privilegiados de siempre. Naranjas de la China. Tu padre, que es un descarado, está convencido de que Dios practica más la imaginación que la inteligencia. Probablemente porque Él sabe que lo sencillo es lo más difícil de imaginar. Por eso -digo yo- trabaja tanto y tan bien los detalles, las menudencias y lo simple. Por eso -perdona la irreve-rencia- le chifla rebozarse en lo cotidiano. Por eso insisto en que examines con lupa esas extrañas cosas que nos ocurren todos los días. Dios, mi querida niña, es muy casero. Raras veces lo verás presumiendo de medallas (que las tiene). Ni siquiera cuando el estúpido ser humano le pisa la cola, exigiendo milagros.
Ahí, en suma, se halla el filón. Ahí, en las supuestas pequeñeces, es donde debes esforzarte en abrir los ojos. Ahí, a poco que espabiles, te encontrarás con el escalofrío. Será entonces, al indagar en esas extrañas cosas, cuando notarás la magia, el aire fresco y bienhechor de tan poderosa fuerza.
Y termino. A la luz de estos fogonazos, seguramente caerás en la cuenta de esa legión de rarísimos pequeños (?) sucesos que has protagonizado y que, no lo dudes, continuarás viviendo.
¿Recuerdas ahora aquella inesperada noticia que te abrió los ojos y te obligó a romper con el chico con el que salías? Al final lo agradeciste.
¿Recuerdas aquel, aparentemente, tonto e inoportuno accidente que te empujó a modificar una serie de importantísimos planes? Al final, la gran beneficiada fuiste tú.
Quizá, a partir de ahora, intuyas que la lectura de este o de aquél otro libro no puede ser calificada con esa lamentable palabreja, que tanto nos desprestigia: casualidad.
Pero no me condenes a seguir con la interminable lista. Eso pertenece a la intimidad de cada cual. Y aunque haré un esfuerzo, trasteando en mi pésima memoria para brindarte un puñado de esas inquietantes anécdotas, que espero vayan iluminándote, preferiría que él peso de la investigación fuera asunto tuyo. Ya me contarás.
Recibe un millón de besos. Creo que sabes cuánto te quiero.
1/ Si la palabra «Providencia» se te atraganta o te resulta oscura, cámbiala. «Dios», por ejemplo, es una buena elección. Papá dice que Dios entiende, aunque nos confundamos. (Nota de tu hermana Lora, que está en todo.)




Comentarios sobre Esas "extrañas cosas"
estan todos estos pensares , que la verdad no dan muncho error , a veces me digo y tantas casualidades juntas , sobre todo en hospitales no falla , lo mas variopinto que haya , no se si es mi cara tonta , que me guio ,por nota sensible , pero a lucia se lo cuelgan , luego no veo mas a esos seres , pero mientras dan ,yo que llevo solo 4 hombres y ninguna mujer , la cosa yo ofrezco , mi don ,y ellos si necesito , me dan las manos de mujeres , o hablo por los codos o no hablo ,con gomas poco , tengo los conductos pequeños y eso ya con los dias sale sangre mas que otra cosa , en fin que no volvamos a vernos , no quiero hospitales , y mira , me toco la china , espero no fuera esa providencia ,para que lucia conociera a gente tan variopinta , por que entonces me tiraba de los pelos ,humanidad si encontre, pocas veces fuera de eso se ve